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En el escenario participaron 20 gimnastas durante cerca de dos horas, quienes con diferentes ritmos y atuendos presentaron 30 números

27/11/2017 05:00 AFP

CIUDAD DE MÉXICO.

Kevin Cerda y Jorge Íñigo escenificaron un duelo de lucha libre, máscara contra cabellera, entre el piso y la barra fija, mientras que la rumana Catalina Ponor, cinco veces medallista olímpica, lanzó besos y derramó lágrimas tras su último acto en el piso del gimnasio Juan de la Barrera, dentro de la gala que puso fin al Abierto de Gimnasia 2017.

En el escenario participaron 20 gimnastas durante cerca de dos horas, quienes con diferentes ritmos y atuendos presentaron 30 números, en tres actos, para despedir de las competencias internacionales a Ponor, quien ganó su primera medalla olímpica en Atenas 2004 y después de un retiro y un regreso ha decidido que no habrá más, justo en el momento de más debilidad de la histórica maquinaria rumana en la gimnasia.

La participación de Cerda e Íñigo fue de las más vitoreadas por el colorido y la originalidad al combinar un duelo de lucha libre con los ejercicios de piso y luego trasladarse a la barra fija, donde presentaron una serie acrobática que finalizó con ambos en el piso y el clásico toque de espaldas.

También género las palmas y los gritos la rutina sobre el piso de la mexicana Victoria Mata, quien fue de un lado a otro del cuadrado mientras sonaba la música mexicana en una rutina de cerca de dos minutos que finalizó con el Cielito lindo.

El cierre corrió a cargo de Ponor, que el sábado había sido homenajeada luego de su larga trayectoria.

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